De Zúrich a Madrid: lo lejos que llega tu gato - y hasta qué hora sale - depende de dónde vive
Un estudio de Weenect, basado en datos de GPS de diez países, revela cómo es realmente la vida secreta de tu gato.

Un estudio de Weenect, basado en datos de GPS de diez países, revela cómo es realmente la vida secreta de tu gato.
Se analizaron datos de localización anonimizados de cerca de 1.000 gatos con localizador GPS de Weenect, en diez países de Europa y Estados Unidos — cuatro semanas de seguimiento continuo por gato, más de 24.000 registros diarios en total. El resultado: una de las imágenes más detalladas hasta la fecha sobre cómo se comportan realmente los gatos con acceso al exterior — cómo se mueven, cómo cambian sus hábitos al caer la noche y hasta qué punto su territorio depende de la biología o del lugar donde viven.* *Se utilizaron 952 conjuntos de datos en el análisis final, tras eliminar los datos erróneos.
La imagen ofrece una visión general de los resultados de los datos de rastreo recopilados.
La mayoría de los gatos merodean cerca de casa... hasta que cae la noche . En el conjunto del estudio, el 74 % de los gatos salió al menos una vez de noche durante las cuatro semanas de observación. Para un animal con fama de pasar las tardes dormitando y acurrucado en casa, resulta sorprendente descubrir la cantidad de actividad que desarrolla durante la noche, lejos de la mirada de sus dueños.
La frecuencia con la que se observa este comportamiento depende en gran medida del lugar donde viva el gato.. La proporción de gatos nocturnos va del 62,9 % en Austria al 100 % en Estados Unidos, una diferencia que difícilmente puede explicarse solo por el instinto. También refleja hasta qué punto los propietarios de cada país permiten a sus gatos salir durante la noche.
Un animal sorprendentemente hogareño, incluso cuando sale de casa. A pesar de tener acceso al exterior, el gato medio de este estudio pasó una mediana del 92 % de su tiempo cerca de casa. Tener libertad para salir no se traduce, por tanto, en irse de aventuras todo el rato.
Un patrón que se mantiene en todos los entornos. Este comportamiento se mantiene notablemente constante tanto si el gato vive en la ciudad como en las afueras o en el campo. Es más: los gatos urbanos parecen algo más caseros, probablemente por la combinación de un espacio más limitado y una mayor cautela de sus dueños.
En los machos, el sexo predice los hábitos de exploración mucho mejor que el estado de esterilización. Los machos sin esterilizar recorren solo un 10 % más de terreno (en mediana) que los esterilizados, una diferencia mucho menor de lo que sugiere la fama del «macho entero». El sexo pesa mucho más: los machos esterilizados recorren un 59 % más de distancia que las hembras esterilizadas y salen casi el doble de veces.
En las hembras, el panorama es menos claro. Solo se hizo seguimiento a 16 hembras no esterilizadas durante el tiempo suficiente para incluirlas en el análisis, un número demasiado bajo para identificar un patrón claro. Esta cifra reducida refleja también una recomendación más amplia: muchas asociaciones de protección animal, y algunos ayuntamientos, aconsejan - o incluso exigen - dejar salir a las gatas solo una vez esterilizadas, dado el riesgo mucho mayor de una camada no deseada.
Un solo lugar, visitado una y otra vez. A lo largo del estudio se identificaron más de 1.000 lugares visitados con regularidad. De los gatos con al menos un sitio habitual fuera de casa, la inmensa mayoría - el 62,5 % de todos los gatos - tiene exactamente uno. Resulta que los gatos no merodean sin rumbo si no que vuelven a lo que conocen.
Solo unos pocos exploran más allá. Apenas el 3 % de los gatos mantiene tres o más lugares habituales distintos y unos pocos van aún más lejos: algunos gatos tienen hasta 11 sitios diferentes que visitan regularmente, lo que demuestra rutinas ocultas verdaderamente complejas.
Gatos de ciudad: menos espacio para explorar. Los gatos que viven en entornos urbanos tienen un territorio mediano de unos 11.200 m², bastante más pequeño que los 16.100–16.500 m² de los gatos que viven a las afueras o en el campo.
Una diferencia leve pero constante. Esta diferencia supone entre un 30 y un 40 % menos de territorio para los gatos que viven en ciudades. En parte, podría explicarse por la mayor densidad felina: cuantos más gatos comparten un mismo espacio limitado en las zonas urbanas, más se reducen sus territorios individuales para adaptarse a la convivencia. Un recordatorio de que, incluso para un animal con libertad de acceso al exterior, el entorno construido y la presencia de otros gatos siguen imponiendo límites reales.
Más del doble entre el país menos activo y el más activo. La distancia diaria mediana varía desde los 547 metros registrados en España hasta los 1.275 metros en Suiza: más del doble de diferencia entre los extremos del estudio. Los datos sugieren que la geografía y el entorno tienen un papel clave en la forma en que los gatos exploran su día a día.
La constancia también importa. Suiza destaca no solo por la distancia recorrida, sino también por la regularidad de sus datos: la diferencia entre los valores individuales es la más pequeña de todos los países analizados. Esto apunta a un patrón de actividad más homogéneo, y no únicamente al efecto de unos pocos gatos especialmente activos.
Casi la mitad de los gatos rastreados son mestizos: el 47 % de los gatos del estudio son mestizos o europeos de pelo corto, con diferencia el mayor grupo, por delante de cualquier raza concreta. Otro 12 % no tiene ninguna raza registrada.
Entre las razas identificadas surge un patrón claro. El American Shorthair (69), el Maine Coon (46) y el Bengalí (42) son las razasmás representadas en el estudio, todas conocidas por ser activas y aficionadas al exterior. Probablemente no sea casualidad que los dueños sean más propensos a ponerle un localizador a razas que ya esperan que salgan a meriodear. Quizá haya una segunda razón: puede que los dueños de razas poco habituales puedan ser más cautelosos, ya que sus gatos son más reconocibles y pueden atraer atención no deseada.
La gata media — «Sale una vez al día. En casa antes del anochecer.» Su territorio es pequeño, pero se lo conoce de memoria. Por lo general, tiene un único lugar habitual más allá de la puerta de casa, rara vez a más de un centenar de metros. En un día típico, sale una vez y recorre unos 633 metros. Se puede contar con ella para volver por la tarde: pasa una mediana del 94 % de su tiempo cerca de casa. Esterilizada en el 95 % de los casos, tranquila y sin dramas, justo el perfil que rara vez le da a su dueño motivos para preocuparse.
El gato medio — «Sale dos veces al día. Más terreno, pero siempre vuelve.» Suele tener más de un lugar habitual fuera de casa y un territorio bastante mayor que el de las hembras: unos 20.000 m² frente a 10.700 m², casi el doble. En un día típico sale unas dos veces y recorre cerca de 999 metros. Está esterilizado en la gran mayoría de los casos (94 %), aunque eso apenas parece frenarlo. Aun así, siempre acaba volviendo, solo que por el camino más largo.
El supergato — «Más de 7.000 metros al día. Fuera todas las noches.» Este gato reclama un territorio de hasta 240.000 metros cuadrados —unos 30 campos de fútbol— repartidos en hasta 11 lugares habituales distintos. Durante todos los días de observación, el gato salió al menos una vez de noche; el día y la noche apenas se distinguen para él. Varios de los gatos más activos del conjunto de datos son gatos de Bosque de Noruega, una raza tradicionalmente conocida por su independencia y su fuerte carácter explorador.
Diez países, diez gatos diferentes. De los incansables exploradores de Alemania a los hogareños empedernidos de España, descubre cómo cambian el territorio, la actividad y los hábitos de un país a otro.
Los gatos son animales de costumbres, caseros, territoriales y fieles a los lugares familiares, pero lo mucho que se aventuran de noche sigue variando enormemente de un gato a otro y de un país a otro. El gato típico de este estudio pasa la gran mayoría de su tiempo cerca de casa y, aun así, tres de cada cuatro salen al exterior durante la noche al menos una vez durante el periodo de seguimiento, revelando una faceta de la vida felina que sus dueños rara vez ven.
Dónde vive un gato importa más que casi cualquier otro factor que hayamos medido: las distancias diarias son más del doble entre los gatos del país menos activo y los del país más activo, y el sexo influye más en la distancia recorrida que el estado de esterilización, ya que los machos esterilizados recorren casi tanto terreno como los no esterilizados. La geografía, el entorno y las condiciones de vida parecen moldear la rutina diaria de un gato tanto como sus propias características individuales.
Al hacer visibles estas rutinas ocultas, los datos GPS permiten comprender mejor cómo se mueven los gatos y cómo exploran el entorno en el que viven. Desde los gatos más hogareños, con territorios reducidos, hasta aquellos que recorren grandes distancias cada día, los datos muestran que el comportamiento felino está estrechamente ligado al lugar donde viven y a las condiciones de su entorno.










